Erradicación de la “mosca de la bichera”

El País Agropecuario
Abril del 2002

Sea por la Corriente de El Niño, sea por el Calentamiento Global, el hecho es que cada vez con mayor frecuencia observamos en nuestro país la ocurrencia de años llovedores y con temperaturas superiores a las normales. “Inviernos eran los de antes” dicen con razón los paisanos cuando ven asombrados que las heladas de todo el año se cuentan con los dedos de la mano. También es cierto que de tanto en tanto aparece un año “seco y helador” que deja graves secuelas en la ganadería nacional, pero en promedio, nuestro clima aparentemente está subtropicalizándose.

Estos cambios climáticos, de consolidarse, determinarán cambios significativos en la estructura productiva nacional. A primera vista, algunos rubros podrían verse favorecidos, como los vacunos y los cultivos de verano, mientras que otros se verían perjudicados, como los ovinos y los cultivos de invierno. El desastre de la última zafra del trigo y la cebada, junto a ganados con estados de gordura inéditos a lo largo de todo el año, es una muestra elocuente de lo que podría ser el futuro en caso de consolidarse la tendencia antedicha.

Lo que le ocurre a las especies domésticas, animales y vegetales, es en gran medida el resultado de la acción de las plagas que sobre ellas actúan. La oveja es un animal capaz de adaptarse a un muy amplio rango de variación, tanto de temperatura como de humedad. Pero con mucha humedad y altas temperaturas, prosperan una serie de parásitos que comprometen la productividad de los ovinos. Uno de ellos es la Cochliomyia hominivorax, conocida en otros países de habla hispana como Gusano Barrenador del Ganado, y en nuestro campo como Mosca de la Bichera (en adelante MB).

En los años considerados hasta ahora “normales”, la MB aparecía en primavera, tenía el mayor impacto en verano, decrecía en otoño, y las heladas invernales la hacían desaparecer. Pero actualmente, es común oír que “hay bicheras todo el año”, lo que multiplica las pérdidas, y condiciona negativamente algunas prácticas productivas recomendadas desde el punto de vista técnico, como por ejemplo las encarneradas tardías.

Algunas características de la plaga

Genéricamente se llama miasis a la infestación de animales vivos por diversas especies de larvas de insectos que se alimentan de sus tejidos. El “gusano de la bichera” es la larva de la C. hominivorax, que ataca a todos los animales de sangre caliente, ya sean silvestres o domésticos, incluyendo al hombre. El gusano se alimenta de tejido vivo de las heridas de los animales. De los huevecillos depositados por la mosca en las heridas – por pequeñas que estas sean- nacen larvas que se alimentan de los tejidos animales, aumentando así el tamaño de la herida, favoreciendo nuevas deposiciones de otras moscas. Frecuentemente las heridas se infectan causando enfermedades secundarias. Las infecciones pueden lesionar gravemente e incluso matar a los animales.

Después de alimentarse durante 5 a 10 días en la herida, los gusanos, de unos 2 centímetros de largo se desprenden enterrándose en el suelo para convertirse en pupas. Dependiendo del clima, la nueva mosca emerge de la pupa en un período que varía de 1 semana -en clima tropical- hasta 9 semanas en climas fríos. A los 3 días de emerger, está lista para aparearse. El ciclo de vida es de aproximadamente 3 semanas. La mosca puede recorrer hasta 300 kilómetros en una semana, lo que da la pauta de su poder de dispersión y por consiguiente de expansión de la plaga.

Una característica determinante de las posibilidades de control de la plaga, es que la hembra se aparea una sola vez en su vida [1]. Si el macho que la cubre es estéril, de los huevecillos que pone no nacen larvas. En los años 30 se descubrió en Estados Unidos que la mosca podía ser esterilizada utilizando energía atómica, técnica que se denominó de “macho estéril”, y que corta el ciclo biológico del parásito. Para ello se producen moscas que son irradiadas para esterilizarlas, luego se dispersa por medio de aviones un gran número de machos estériles en las zonas en que existe la plaga, durante determinado período de tiempo.

Consideraciones económicas

El incremento de los precios de la lana producido en los mercados internacionales luego del receso de fin de año, que generara un aumento del 50%  a nivel interno para el promedio de todas las finuras, unido a los buenos resultados de la producción de corderos pesados,  enciende una luz de esperanza en la larga noche que ha soportado la producción ovina en nuestro país. El efecto inercial de los ciclos biológicos hará que nuevamente este año disminuya el stock, pero de continuar los precios actuales de lana y carne ovina, esa tendencia seguramente se revertirá a partir del 2003.

La caída del stock ovino a menos de la mitad en el período 1991-2002 provocó, junto a otras más visibles, la pérdida de un capital generalmente no evaluado: el capital humano, el más costoso y difícil de recuperar. Las ovejas desaparecieron en el sur y el litoral agrícola, y con ellas los esquiladores, los trabajadores que saben despezuñar, desojar, atender los partos, curar bicheras, dar tomas, bañar y demás tareas vinculadas a los ovinos, la especie tradicionalmente más demandadora de mano de obra en la ganadería nacional. En otras zonas más ovejeras, las pérdidas fueron parciales, pero no por ello poco importantes. Otro tanto puede decirse de la infraestructura para la producción ovina.

Si reunimos los tres conceptos anteriores –aumento de las condiciones predisponentes para el desarrollo de la MB, futuro incremento del número de ovinos y carencias de mano de obra e infraestructura especializada para el control- es lógico concluir que las pérdidas provocadas por esta plaga crecerán significativamente en los próximos años. Ahora es por consiguiente el momento de encarar el problema en forma global, profundizando los esfuerzos ya existentes, iniciando los que los estudios técnicos recomienden. La economía del país se verá favorecida.

No existen en el Uruguay estimaciones detalladas de las pérdidas ocasionadas por las bicheras. Un consultor contratado por el MGAP, el Dr. John Wyss, realizó en el 2000 un estudio de beneficio/costo de un Programa para la Erradicación del Gusano Barrenador en el Uruguay. El mismo se basó en el estudio realizado por la comisión Mexico-Americana para la erradicación del Gusano Barrenador en México.

            Esta evaluación del caso uruguayo, prioriza el daño en vacunos, al que le atribuye el 82% del total de los más de 8 millones de dólares anuales de pérdidas directas, correspondiendo el resto a los ovinos. Estos datos no aparecen como muy consistentes a la luz de la experiencia nacional, aunque debe tenerse en cuenta que corresponden al año pre-aftosa, de alto valor de los vacunos y bajo de los lanares. Los beneficios de la erradicación a nivel de predios, se multiplican por el coeficiente 3.5 para estimar los beneficios por vínculos con el resto de la economía, y otro tanto para estimar los beneficios a nivel de los consumidores, lo que arroja una cifra de 66.2 millones de dólares anuales. Se mencionan además en el estudio beneficios no cuantificados a nivel de la salud humana, la salud y la vida animal y derivados de la eliminación del uso de insecticidas para el control de la plaga (ver cuadro 1)

 

Cuadro 1. Impacto Económico Total Anual (en miles de dólares)
Categoría Miles US$
Beneficios directos a los productores 8.275
Enlaces con el resto de la economía 28.967
Beneficios al consumidor 28.967
TOTAL 66.208
Otros Beneficios
·         Impactos significativos en beneficio de la salud humana
·         Impactos significativos en beneficio de la salud y vida animal
·         Elimina el uso de insecticidas para el control de esta plaga

En el cuadro 2 se presentan los costos del programa de erradicación en 3 años, que asciende en total a los 54.6 millones de dólares.

 

Cuadro 2. Erradicación del Gusano Barrenador en el Uruguay

Presupuesto 2001-2003 (en miles de dólares)

Programa 2001 2002 2003 Total
Producción de moscas 7.184 14.368 7.184 28.736
Transporte de pupas 1.500 3.000 1.500 6.000
Centros de dispersión 3.600 1.000 1.000 5.600
Dispersión de moscas 2.078 4.156 2.078 8.312
Operaciones de campo 2.000 2.000 2.000 6.000
TOTAL 16.362 24.524 13.762 54.648

El programa arroja un saldo positivo del orden de los 11.6 millones de dólares, al cabo de tres años de ejecución. Estos cálculos, realizados en base a metodologías diseñadas para realidades muy diferentes a las nuestras, y aplicados a una determinada situación coyuntural no necesariamente representativa a mediano y largo plazo, pueden merecer observaciones de diferente índole, pero muestran órdenes de magnitud que nos dan una idea de lo que estamos perdiendo, y de que podríamos evitarlo.

En definitiva…

Como en tantos otros órdenes de la vida, a los uruguayos nos cuesta reaccionar en forma concreta y coordinada entre los diferentes sectores de la sociedad, ante un problema que, en definitiva nos afecta a todos, porque afecta al conjunto de nuestra economía: la de los productores rurales, la de la industria –frigoríficos y curtiembres- la de los consumidores y a nuestro ambiente. En el caso que nos ocupa, como ocurre casi siempre, distintas instituciones o personas realizan esfuerzos aislados, que pueden ser muy valiosos, pero serán siempre insuficientes. Tanto en el ámbito oficial -MGAP, Universidad de la República, SUL- como en el privado –gremiales rurales, Central Lanera Uruguaya, laboratorios, técnicos independientes- se encuentra gente preocupada por el tema. Pero falta una voluntad nacional, explícita, que impulse acciones coordinadas entre instituciones y productores para controlar y en la medida de lo posible erradicar una plaga que provoca enormes daños. Que no sea necesario que estos se dupliquen o cuadrupliquen para que nos pongamos a trabajar coordinadamente para evitarlos.

 

Entrevista al Dr. Jorge Bonino Morlan

Coordinador Grupo Veterinarios, Departamento de Producción Ovina, Secretariado Uruguayo de la Lana

 

¿Cuáles son las principales causas de los problemas de bicheras en nuestro país?

 Las condiciones climáticas imperantes en los últimos años, han agravado en forma importante los problemas de miasis en nuestras especies domésticas. Las miasis son siempre una consecuencia de otros problemas, fundamentalmente sanitarios o de manejo, que predisponen a la misma. Pariciones en época de mayor prevalencia de la mosca, ocasionan graves problemas de miasis en ovinos y bovinos, reflejadas en  miasis vulvares de madres y umbilicales de las crías. Medidas de manejo (señalada, castración, corte de cola y esquilas)  en esta época, son también predisponentes.

¿Qué hemos hecho para solucionar estos problemas?

La disminución de estas miasis se ha ido logrando en base al cambio en la época de realización de estos trabajos y al riguroso control de heridas para evitar la predisposición. La sensible mejora de la técnica de esquila y el cambio de la época de señalada, han  repercutido también favorablemente.

El uso de tratamientos preventivos para miasis, como la aplicación sistémica de Doramectina o  el uso de Piretroides para repeler las moscas tienen un papel importante que cumplir, sin dejar de desconocer sus limitaciones y los costos que traen aparejados.

La prevención de enfermedades que predisponen a miasis, ha sido otra acción desarrollada por los involucrados a la producción ganadera. En este aspecto sobresalen en vacunos y ovinos los problemas oculares, y en el ovino en particular, las afecciones  podales. En este sentido mucho se viene trabajando a nivel de ovinos, para controlar y erradicar el pietín, por ser esta la mayor causa de miasis.

¿Estas acciones son suficientes o se debe ir a la erradicación?

Obviamente que el control-erradicación de la mosca Cochliomya facilitaría el manejo, se evitarían pérdidas productivas, gastos en medicamentos y mano de obra y redundaría en beneficios  para el productor, mejorando sus ingresos y su calidad de vida. A nivel de los animales, mejoraríamos su bienestar y potencializaríamos su producción.

En base a estas consideraciones, cualquier campaña de control-erradicación de la Cochliomya, debería ser bienvenida, pero previamente debemos tener en cuenta algunas aspectos fundamentales para su inicio. Se deben realizar serios estudios  etiológicos, epidemiológicos y de prevalencia, para poder estimar claramente las pérdidas y relaciones costo/beneficio.

En base a estos datos, podremos analizar más concretamente la posibilidad de controlar-erradicar la mosca en base al uso de  machos estériles, técnica exitosa en otros países. Pero no debemos olvidar que erradicar es un objetivo muy importante y ambicioso, pues no sólo implica importantes acciones a nivel del país, sino también de la Región. Una vez lograda la erradicación, se debe ejercer la vigilancia epidemiológica para mantener de esa condición.

Por tanto, si pretendemos erradicar, debemos tener en cuenta un previo compromiso de Argentina y Brasil y un preciso estudio del costo y los requerimientos que esto implicará a través el tiempo.

Otro aspecto importante a considerar, es la fuente de machos estériles, donde se debe analizar muy seriamente la posibilidad de instalar una planta generadora de machos estériles, no sólo por el costo, mantenimiento, etc., sino también por los efectos que puede ocasionar a nivel ambiental y de nuestra producción, que pueden repercutir negativamente en nuestra condiciones de “país natural”.

Por lo antes considerado, consideramos que hablar hoy de erradicación es algo muy ambicioso y que deberíamos centrar los esfuerzos en medidas de control para disminuir su prevalencia, sin dejar de lado un objetivo final de erradicación cuando se den las condiciones necesarias.

El uso de bombardeos estratégicos de machos estériles puede ser una opción a considerar, pero insistimos en que previamente, debemos realizar serios estudios etiológicos, epidemiológicos y de prevalencia para estimar correctamente las pérdidas, y en base a los costos, tener bien precisa la relación costo/beneficio.

La opinión del Dr. Mariano Carballo

Departamento de Parasitología Veterinaria, Facultad de Veterinaria, Universidad de la República

Las medidas de control a nivel nacional de Cochliomya hominivorax deben estar basadas en correctos estudios de pérdidas/costos provocados por el parásito en el país y deben tener  objetivos definidos, ya sea erradicación o alternativamente control con disminución de prevalencia e incidencia sobre la población ganadera. La erradicación de una parasitosis de esta naturaleza no es posible en el corto plazo debido a la facilidad de desplazamientos de esta mosca en radios de más de 200 km. Todo plan de erradicación debe incluir a zonas de Brasil y Argentina así como posiblemente Paraguay; por lo tanto, se tratarían de planes de política regional.

Consecuentemente, el único objetivo de una campaña nacional contra la miasis cutánea es el control disminuyendo su incidencia en la producción. En este caso, se deben evaluar medidas a tomar en forma global pero también en forma particular por los productores, en forma sistemática y sincronizada, de forma que las tasas de reproducción de esta mosca disminuyan.

Para lo mismo, los distintos niveles de las etapas reproductivas de la mosca  en los que se deben evaluar medidas de control son:

a)  el lugar de reproducción – lesiones más frecuentes de atracción de moscas/miasis

b)  las larvas parasitarias – en heridas contaminadas o pasibles de contaminarse

c)  las moscas adultas

a)Las lesiones que atraen moscas y son sitios de miasis primarias en forma más frecuente, de acuerdo a experiencias registradas en el país, son las lesiones de alrededor del parto contaminando ombligo de recién nacidos y vulva y periné en hembras recién paridas (por las épocas de parición, sobretodo en bovinos), lesiones de castración de terneros,  lesiones de foot-rot en ovinos  y lesiones de esquila.

b) Las lesiones de infestación más frecuente deben ser apropiadamente tratadas para evitar la contaminación larvaria y la caída de larvas al suelo para pupar. Estas acciones de prevención o curación son esenciales para la disminución de las poblaciones de moscas. Los tratamientos deben hacerse siguiendo adecuados procedimientos, para lo que también el entrenamiento a productores y operarios es imprescindible.

c) Las mayores acciones que se han instalado para reducir poblaciones de moscas adultas en el medio ambiente han sido:

·         el SWASS “Sistema de Supresión de Adultos” mediante cebos insecticidas en el medio ambiente que se ha aplicado con poco éxitoen algunos casos y zonas

·         el TIE (Técnica de Insectos Estériles) consistente en la cría de moscas y larvas y la irradiación de pupas para lograr la esterilización de adultos, los que después se liberan en el medio ambiente. Las moscas hembras que se fecundan con machos estériles ponen huevos infértiles sin llegar por lo tanto a larvas parasitarias. El TIE ha dado muy buen resultado en programas de erradicación como los de USA y México; a pesar de los altos costos de estas campañas la relación costo/beneficio fue muy positiva.

Si bien los costos de producir pupas para irradiar han sido tradicionalmente altos, muy posiblemente en el momento actual pueda hacerse con costos menores y manejables.

Por lo tanto, es esencial hacer un estudio de la relación costo/beneficio sobre las posibilidades de reducir significativamente las poblaciones de moscas mediante esta técnica en el país. Sería empleando la técnica en condiciones subóptimas o parciales, no con el fin de erradicación sino con el fin de control pudiendo ser de muy alto beneficio la reducción de prevalencia y de  costos tanto directos como laborales y en  productos terapéuticos.

Es de destacar que la imposibilidad de trabajar en estos programas a nivel regional con los países vecinos haría que las recontaminaciones de las áreas uruguayas se produjeran  muy rápidamente si no se hacen los necesarios trabajos en forma repetida y continuada. De todas maneras, las experiencias que se pueden ir desarrollando en Uruguay podrían ser de gran utilidad en el caso de que en un futuro los países limítrofes se adhieran al mismo.

Remarcamos que en el país hay grupos de investigación (Facultades de Ciencias y Veterinaria de la Universidad de la República) que están desarrollando experiencias sobre capturas, caracterizaciones genéticas y también cría experimental de Cochliomya hominivorax, que serán de fundamental importancia para las decisiones a tomar en este sentido en el futuro.

La experiencia extranjera

En la década del 50 la técnica del “macho estéril” se probó en la isla de Curaçao, erradicándose la plaga en 4 meses. En 1958 se inicia un programa en el Estado de Florida, EEUU, que alcanzó la erradicación en 1960. La campaña de 2 años tuvo un costo de 11 millones de dólares, eliminando pérdidas anuales de más de 20 millones. Estos éxitos impulsaron el desarrollo de un programa mucho más ambicioso sobre los Estados de Texas, Nuevo México, Arkansas, Louisiana y Oklahoma, que luego se extendió a Arizona y California. Para 1966 la plaga se había erradicado del sureste de los EEUU y reducido en los del norte de México.

En 1972 se instala la Comisión México-Americana para la Erradicación del Gusano Barrenador del Ganado, iniciándose el control en los Estados del norte de México y luego en todo el país. Para ello, se construye en  1976 en Chiapas, México, una planta –la mayor del mundo- de producción y esterilización, que tiene capacidad para producir 500 millones de  moscas estériles por semana. En la campaña de EEUU y México se liberaron entre 700 y 2500 machos estériles por km cuadrado por semana. En la década del 80 la campaña se continúa hacia el sur, erradicándose  la plaga también de Centro América e islas del Caribe.

Las técnicas de lucha y prevención de bicheras, aunque pueden lograr grandes avances debido a la reducción de la población de moscas, no alcanzan la erradicación porque la mosca sobrevive en animales no tratados y en los silvestres. Para erradicar, es necesaria una combinación de prevención, control y utilización de machos estériles.

 

[1] Esto no ocurre con otras moscas, como la “mosca del cuerno”, que se aparea con muchos machos diferentes, lo que hace inaplicable en su caso la técnica del “macho estéril”

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