¿La hora de la carne?

Cuadernos de Marcha
Diciembre de 1995

El 30 de noviembre pasado la consultora uruguaya Seragro, organizó un“Encuentro Internacional sobre Comercio de Carne”, donde el técnico australiano John Hall, que dirigiera un estudio para el desarrollo del sector ganadero uruguayo, realizado por la consultora británica Food and Agriculture International, fue figura central. Participaron también operadores de la industria frigorífica nacional, y, por teleconferencia, de los Estados Unidos.

Entre setiembre de 1994 y octubre de 1995, la citada consultora británica, con apoyo de tres técnicos uruguayos, realizó el estudio antedicho. En él, se formulan estrategias de desarrollo sostenible en el largo plazo, de 20 años para el sector ganadero y de 10 para el lechero. Aunque el costo de la consultoría fue nulo para el Uruguay, por tratarse de una donación del gobierno británico -que estuvo disponible desde 1990- el documento final, que merecería tener la mayor difusión, dado que no tiene otro dueño que el país en su conjunto, ha sido manejado en forma muy reservada en esferas oficiales. Las reformas institucionales que el documento propone, quizá expliquen esta reserva.

Conviene recordar que Uruguay, por haber sido declarado este año país libre de fiebre aftosa, puede acceder a los hasta ahora vedados mercados no aftósicos, básicamente Norteamérica, Japón y los países del sudeste asiático. A partir del 20 de noviembre, nuestro país tiene abierta una cuota de 20.000 toneladas anuales en los Estados Unidos. El eventual acceso (la cuota implica permiso de vender, pero no compromiso de comprar) a los mercados más exigentes y de más altos precios, y además, de mayor crecimiento potencial -Japón y SE asiático- le abre a la producción cárnica del país perspectivas insospechadas hace algunos años, pero paralelamente le implica nuevos y crecientes desafíos productivos y comerciales.

Los mercados no aftósicos son abastecidos fundamentalmente por Australia y Nueva Zelandia, además del propio Estados Unidos, que además de fuerte importador, es un gran exportador de carne, previéndose también que a partir de 1996 sea exportador neto, es decir que sus exportaciones superen a sus importaciones. En un promedio histórico, los mercados no aftósicos pagan precios sensiblemente superiores a los de los mercados aftósicos, aunque esta diferencia se ha reducido mucho en la actualidad, por la caída de precios de la carne constatada en Estados Unidos en los dos últimos años.

De las recomendaciones del estudio mencionado, expuestas por el doctor Hall en sus intervenciones, y de las opiniones de los operadores de la industria cárnica participantes en el seminario, pueden extraerse algunas ideas-fuerza respecto a la coyuntura y las perspectivas del complejo cárnico nacional. Las mismas -que se exponen a continuación- reflejan la perspectiva global de los consultores extranjeros, y a nivel nacional, básicamente la visión de los industriales, respecto a las perspectivas de inserción del país en el contexto internacional dado por su nuevo estatus sanitario.

* Uruguay está en un momento de posibilidades y desafíos inéditos: erradicación de la fiebre aftosa, puesta en marcha del Mercosur, ubicado no lejos de la cuenca del Pacífico, donde se está produciendo el gran crecimiento del consumo de carne.

* Como lineamientos estratégicos para el sector ganadero, el informe plantea: mejorar la transmisión de las señales del mercado a los productores ganaderos; eliminación de reglamentaciones innecesarias; reorganización del control de calidad, de los sistemas de marketing y las organizaciones del sector; revitalizar y adaptar las instituciones que apoyan al sector.

* Se reconocen como fortalezas del sector ganadero uruguayo: buenos recursos naturales y bajo costo de la mano de obra; existencia de tecnología probada capaz de duplicar la producción; buenos recursos genéticos; sólidos servicios de sanidad animal; buenos recursos humanos.

* En las condiciones actuales, Uruguay podría exportar carne manufactura (para hamburguesas) a Estados Unidos y cortes de baja calidad a Japón, pero para poder exportar cortes de más valor, debe faenar animales de menor edad y más peso, con menos estrés y con mayor porcentaje de engorde a corral (feed-lots) . Los mercados de mejores precios son los de la Unión Europea a los que Uruguay ya les vende, pero los que crecen más son los de la cuenca del Pacífico.

* Se requieren cambios institucionales (MGAP, INAC) y acuerdos entre productores e industriales, de forma que se pague por calidad, con diferenciales de precios en base a una correcta tipificación de reses. Si los productores y los industriales uruguayos no se ponen de acuerdo, como ha ocurrido generalmente hasta ahora, los beneficiados serán Australia, Nueva Zelandia y Estados Unidos, nuestros competidores.

* Debe capacitarse a los productores para una correcta evaluación del ganado en pie, acorde con la tipificación que haga la industria. En los últimos 10 años, todos los productores australianos han asistido a talleres de capacitación sobre lo que demanda el mercado.

* Uruguay es el país con mano de obra más barata dentro de todos los que tienen acceso a los mercados no aftósicos. No puede desperdiciar el tiempo frente a futuros competidores como Argentina, que será declarada parcialmente libre de aftosa en un futuro cercano, debe instrumentar rápidamente un sistema de tipificación de reses que premie la calidad.

* Existe gran capacidad ociosa en la industria, lo que implica un costo muy grande, el Estado prolongó la vida de empresas que ya debían haber cerrado. En otros países se adoptan soluciones, como ser que los que se quedan le pagan un impuesto a los que cierran y se van. En Nueva Zelandia se fundió el mayor frigorífico, las demás plantas lo compraron y lo desmantelaron.

* Respecto a INAC, el informe sugiere que se encargue de las negociaciones Gobierno-Gobierno, que los frigoríficos actúen a través de INAC, y que ésta sea responsable ante ellos, no ante el Gobierno. Deben haber dos comisiones de la Industria en INAC: mercadeo -representaciones, participación en ferias, etcétera.- y tipificación. Si ésta no se puede hacer rápidamente por parte del gobierno, que la haga la industria. Rápida y práctica.

* Lo que crezca la producción -el estudio prevé un 25% de crecimiento del rodeo en los próximos 20 años, pero la producción crecerá más al crecer la producción per cápita- irá todo a la exportación, dado que el consumo interno no va a crecer, ya es el más alto del mundo. Incluso no importaría que cayera algo, como consecuencia del aumento de los precios. Las exportaciones crecerían al 6,5% anual durante los próximos 20 años.

* Para lograr lo anterior se requeriría una inversión de U$S 200 millones en la industria en los próximos 10 años. Lo ideal sería lograr que se instalara en el país algún inversor japonés o coreano, operadores de la cuenca del Pacífico.

* Algunas países del sudeste asiático, como Filipinas y Malasia, pagan precios menores a los que Uruguay obtiene actualmente. Japón, Corea y Taiwan están disminuyendo aranceles y aumentando las importaciones, pagan más que EE.UU. pero exigen más calidad, si se compara estandarizado por calidades, las diferencias de precios con EE.UU. no son importantes. Las oportunidades existen, hay que aprovecharlas exportando calidad.

* La actual cuota a EE.UU. de 20.000 toneladas, representa solo el 12 a 15% de las exportaciones uruguayas, y difícilmente sea aumentada. Esto obliga a que, para que se produzca un impacto sobre los precios, deben lograrse exportaciones de alto valor, cortes para determinados segmentos de mercado, lo que no es nada fácil; habría que establecer alguna alianza con un distribuidor en los EE.UU.. Además, los precios más altos se pagan por cortes frescos, de 3 o 4 días de faenado. Los uruguayos como máximo deberían llegar la consumidor en 20 días, esto exige acuerdos con las líneas marítimas para darle prioridad a la carne.

* La Unión Europea ha vendido sus stocks de intervención a precios subsidiados a Europa oriental y países africanos. La actual inexistencia de stocks llevó a un aumento de los precios en la cuenca del Atlántico en el último año, mientras se daba una baja en la del Pacífico, de ahí la cautela con que encaran actualmente los operadores nacionales el acceso al mercado norteamericano.

* Respecto al tema ecológico, el doctor Hall dice que todo el mundo prefiere consumir productos más naturales, sin hormonas, etcétera, pero no todo el mundo está dispuesto a pagarlo. Sostiene que esto ocurre en la carne: no se pagan precios diferenciales que compensen lo que se deja de producir por hacerlo en condiciones naturales. Por lo tanto, no considera válida la apuesta a la natural meat, y sugiere utilizar cualquier producto permitido que aumente la productividad -hormonas, anabólicos, etc.- porque el no hacerlos implica dar, a los competidores, una ventaja por la que no se obtiene ningún beneficio. Sin duda una sugerencia que da que pensar, cuando estamos apostando a la promoción de las producciones uruguayas -carne, leche, etcétera- como “productos naturales”.

* En definitiva, el cambio en el estatus sanitario del país, representa un parteaguas histórico para la producción de carne uruguaya. Esto que es muy importante, no debe llevar al exitismo de creer que el partido está ganado. Queda por delante un largo y difícil camino de mejora de la calidad, de la eficiencia, del marketing, de la acción del Estado, de aprender a supeditar los intereses de una fase del complejo cárnico, al interés del conjunto del mismo. Ojalá el país -el gobierno, los empresarios, los trabajadores- tengan la habilidad de saber aprovechar esta oportunidad, y la misma no se pierda, como nos suele ocurrir con frecuencia.

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