Rama vs. Productores (2)

Cartas de los lectores de BÚSQUEDA
Jueves 29 de agosto de 1996

Sr. Director

Lo que ganan los ganaderos. Con motivo del enfrentamiento “Rama-ganaderos”, publiqué hace dos semanas una carta que pretendía aclarar cuál es el verdadero nivel de ingresos de éstos. La Economista Serrana Coelho, me responde a la semana siguiente, haciendo afirmaciones que no puedo dejar pasar.

En primer lugar dice que defiendo el no pago del impuesto a Primaria. Imposible deducir eso de mi carta. Defiendo el pago, pero solo una vez al año. La economista debe saber que en 1995 el Poder Ejecutivo instrumentó una reforma tributaria para el agro, donde se agrupaban varios impuestos, entre ellos el de Primaria, en el Imeba o IRA, que se pagan a partir de 1996. Por otra parte, si de protestar contra impuestos se tratara -cosa que tampoco hice- parece poco sensato hacerlo contra el de Primaria, que, además de ser el de destino más justo, era el de menor cuantía: sólo el 3% del total de impuestos correspondientes a la ganadería (OPYPA, MGAP, 1995).

En segundo término, dice que  “la defensa del no pago” la realizo “entre otros” a productores que poseen 1.351 hás. No menciona que “los otros” son el 80% del total. Repasemos algunos números. El 80% del total de los productores (familiares más transicionales) tienen un ingreso ponderado de 3772 dólares anuales, 314 mensuales, sin aguinaldo ni vacacional. El 20% restante (empresarios medianos y grandes) tienen un ingreso ponderado de 22.906 dólares anuales, 1.909 mensuales. No quiero poner ejemplos de equivalencias con ingresos de otros sectores. Los lectores, la economista y yo, los conocemos.

En tercer lugar, lo que considero el tema medular. La Economista cita valores de tasación de tierra y semovientes que considero exagerados (¿la estimación no implica compromiso de venta, verdad?) pero esto es secundario, porque el argumento vale igual para un capital de medio  o de un millón de dólares. Lo importante, es que entonces, ante la mínima rentabilidad del sector, la economista aconseja vender e invertir en bonos. Consejo probablemente muy sano si estuviéramos hablando de un caso particular. Lo que parece no entenderse, es que yo estoy hablando de la ganadería como actividad, no de la situación de un ganadero.

En 1993, plena crisis ganadera, en una entrevista radial, el entonces Ministro de Economía Dr. Ignacio de Posadas, aconsejó, para 20.000 productores laneros y las tres cuartas partes de la superficie del país, “que se reconviertan”. Claro que no dijo a qué, ni cómo. La Economista, en la misma línea de pensamiento, da un paso más: aconseja Bonos del Tesoro. Esta línea de pensamiento denota un profundo desprecio (dicho en forma no peyorativa) por la actividad ganadera. Nos guste o no, esta actividad cimentó el desarrollo económico y social de este país, y aún en su decadencia actual, es, entre otras cosas, el eje de nuestro comercio exterior. Si los transportistas, debido al precio del boleto o la razón que fuera, demuestran que su actividad se vuelve económicamente inviable, aconsejarles vender los ómnibus es, por lo menos, frívolo.

No necesito aclararle a Ud., Economista, que la forma, la cuantía, con la que la economía remunera una actividad -del empresario, del trabajador- es el principal orientador de lo que esa sociedad espera de dicha actividad. Y acá llegamos a lo que pienso que es nuestra discrepancia de fondo. Observo con asombro, una vez más, que muchos uruguayos, de diversas tiendas políticas, piensan que este país puede -quizás, debe- prescindir de la ganadería, entre otras cosas porque allí están los poderosos, los malos de la película.

La actividad, hace décadas, no genera poder económico ni político. Lo cual no quiere decir que en ella no hayan poderosos, como en cualquier sector. ¿Que se sigue invirtiendo en campos? Claro que sí, pero la mayoría no son uruguayos, y los que lo son, no provienen, salvo excepciones, de la ganadería. Son inversores urbanos que, diversificando portafolio, invierten en tierra “un valor seguro”.

Finalmente me aconseja dedicarme a la agronomía en vez de apoyar el lobby de los productores para evitar el pago de impuestos destinados a financiar la alimentación de los niños y el funcionamiento de las escuelas”. Pensé que había sido más claro. No hago “lobby”, y menos una vergonzante defensa de los poderosos “echando a los chicos por delante” como a veces se catalogan estas actitudes.

Trato, y lo dije explícitamente, de poner sobre la mesa un tema fundamental para el país, que se enfoca, a mi juicio, en base a prejuicios equivocados. Si esto sirve para que los uruguayos nos entendamos mejor en estos temas, el exabrupto del educador, cuya defensa tanto sensibiliza a la economista, no habrá sido inútil.

Agradeciendo la abusiva utilización del espacio, saludo al Sr. Director con mi mayor consideración.

Ing. Agr. Rodolfo M. Irigoyen

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