Agregar valor: misión casi imposible

El País Agropecuario
Noviembre del 2006 

El 31 de octubre cerró la zafra lanera 2005/2006, estando disponibles los datos de exportaciones de lana y productos de lana correspondientes a la misma. Es útil compararlos con los de las mismas categorías de la zafra anterior, porque nos dan una idea de hacia donde vamos, de cuales son las señales que emite la economía.

Los datos son por demás significativos para ilustrar sobre un fenómeno que se viene denunciando en forma cada vez más alarmante por parte de todos los operadores vinculados a la industria: en las condiciones actuales de nuestra economía, en la medida que se agrega valor a los productos primarios por medio de procesos industriales, se pierde competitividad. Y esto es la partida de defunción para el tan manido “país productivo”

La gráfica no deja lugar a dudas en relación a la industria textil. La lana sucia, que hace pocos años casi había desaparecido de nuestras exportaciones como resultado del desarrollo de nuestra industria topista, hoy es la vedette de nuestras exportaciones textiles, cosa que no ocurría desde hace más de tres décadas. En efecto, las exportaciones de lana sucia, es decir sin ningún agregado de valor industrial, aumentaron un 172% en el 2005/2006 respecto al 2004/2005, explicando ahora casi un tercio del valor total de lo exportado.

2006-11 Agregar valor misión casi imposible 1

Antes de continuar con los otros rubros de la industria textil, es oportuno resaltar que el volumen de las exportaciones totales de lana tuvieron un incremento muy significativo, producto del aumento del stock y de las buenas condiciones ambientales para el ovino –clima seco- que se registraron en el período de la zafra.

El cuadro siguiente muestra que las exportaciones en volumen físico se incrementan un 41,8%, pero medidas en valor aumentan solo un 8,9%. Esto es resultado, por una parte, de la caída del precio internacional de los textiles,  pero en gran medida por el sesgo anti-industrial que toman nuestras exportaciones. Con un agravante: todas las exportaciones de lana sucia van a un solo mercado, China, lo que implica riesgos y dependencias adicionales.

 

Total  de las Exportaciones Zafra 04/05 Zafra 05/06 Var. en %
En miles de dólares 174.675 190.235 8,9
En toneladas base sucia 40.263 57.088 41,8

Volviendo a la gráfica, la lana lavada acompaña el crecimiento de la producción (39%) [1] pero a partir de este primer proceso, en los siguientes, es decir a medida que se va incorporando valor, la variación de las exportaciones es menor a la de la producción primaria (5% en la lana peinada) y se hace cada vez más negativa en los procesos industriales posteriores: -13% en hilados, -28% en tejidos y -34% en prendas.

El cuadro de conspiritis aguda que aqueja al Gobierno quizá le haga pensar que esta situación deriva de una maniobra de los industriales laneros para perjudicar al país. Se trataría sin duda de una rara mutación, ya que esos mismos empresarios que desarrollaron la industria topista uruguaya hasta ubicarla en un primer nivel mundial de exportaciones, habrían perdido su espíritu emprendedor, para transformarse en apátridas perversos y, sobretodo, masoquistas.

Ya no serían capitalistas guiados por la ganancia, sino por la pérdida, por el lucro cesante derivado de dejar ociosas a las costosas y modernas instalaciones desarrolladas en el país por capitales nacionales y extranjeros durante las últimas dos décadas. Y en volúmenes menores, lo mismo puede decirse de los industriales de fases posteriores del complejo textil.

En la industria láctea, en la de los derivados del trigo, en los de oleaginosos, en la granja, el panorama es similar. Pero más que caída de exportaciones de mayor valor agregado –que casi no tenemos- lo que se constata es la invasión de los productos importados, principalmente de Argentina, país contra el cual nuestra competitividad es muy baja, siendo nuestro principal competidor en la producción de estos tipos de bienes  [2].

¿Puede haber una señal más clara que esta de que estamos en un camino equivocado si lo que queremos es generar empleo genuino, aumentar el valor de nuestras exportaciones y dinamizar al conjunto de las cadenas agroindustriales, con los importantes efectos multiplicadores que esta dinamización tiene sobre otras industrias y servicios asociados? Difícil imaginarlo.

Este es el camino del país exportador de productos primarios, de la no creación de empleos –o el de crear uno no calificado y mal remunerado a la vez que se pierde otro calificado y bien remunerado- el país de la informalidad, el de eludir al BPS y a la DGI como forma de sobrevivencia.

Todo el que encara alguna actividad productiva coincide en el diagnóstico: enorme crecimiento de las tarifas públicas y del precio de los combustibles que produce Ancap, aumento de los salarios reales, creciente incidencia impositiva y de la seguridad social, todos elementos en gran medida determinados por la inflación en dólares que soporta el país, que ha hecho crecer los costos de producción a niveles incompatibles con el mantenimiento de nuestra competitividad.

Hablar del “gasoil productivo” a esta altura parece una broma de mal gusto. Desde que asumió este gobierno, los combustibles subieron en una proporción mayor a la del petróleo, y de ellos, el que más subió fue el gasoil. A la inversa, cuando el petróleo bajó, los combustibles bajaron pero menos, y el que bajó menos fue el gasoil. Y el gasoil, como fuente de energía, es esencial a los procesos productivos y en particular a la innovación tecnológica y la productividad.

¿Qué nos dicen desde el Gobierno? A la senadora Topolansky el aumento del gasoil para subsidiar el boleto no le preocupa, porque, según ella, se podrá descontar del IRAE. El ministro Mujica, del mismo partido, del mismo sector y del mismo subsector, dice que la reforma impositiva no afectará al agro, porque el 90% seguirá aportando por Imeba, o sea sin descontar nada. Pequeñas discrepancias de las que ningún matrimonio se ve libre.

Y el ministro Rossi le falta al respeto a la inteligencia de los uruguayos, cuando dice que el gasoil no aumenta, cuando, por la caída del petróleo, cae el precio de todos los otros combustibles y el del gasoil queda igual. La baja del petróleo abarata el combustible diesel a todas las empresas del mundo, menos a las uruguayas. Pero al ministro le importa el valor nominal, y no el valor real, que expresado en cualquier producto, se encarece. Es como decir que el salario no cae si permanece constante en términos nominales, en medio de un proceso  inflacionario [3]

Y todos estos líos con el objetivo de cambiar nuestra “perversa” matriz de consumo de combustibles. Como la relación de combustibles que surge del refinado del petróleo es una relación técnica que no se puede variar, ocurre que refinamos lo necesario para producir todo el gasoil que necesitamos, lo que hace que produzcamos una cantidad de nafta muy superior a la demandada. Ese excedente de nafta debe exportarse, y como nuestros costos de producción son muy superiores a los internacionales, lo exportamos a pérdida.

Más eficiente en términos económicos sería hacer el ajuste al revés: comprar menos petróleo y refinar solo lo requerido para cubrir la demanda de naftas, e importar, más barato que el que producimos, el gasoil que nos falte. ¿Por qué no se hacen estos cálculos y evaluamos todo lo que estamos perdiendo?

Directamente en el área energética, y mucho más por lo que dejamos de hacer, por la riqueza que dejamos de generar en el plano productivo debido al costo del gasoil. Aunque estos cálculos irriten a algunos  directivos y funcionarios de Ancap.

Y que no se diga, como hace el Ministerio de Economía, que nada de esto es grave porque nuestro actual nivel de competitividad es el mismo que el del promedio histórico, sin aclarar además que hace 2 o 3 años era mucho mayor al promedio, pero que, desde hace dos años, viene en caída libre.

Además, nuestro promedio de competitividad no es ninguna maravilla, por lo que conformarse con él es la aceptación de la mediocridad. El índice que calcula el BCU tiene origen en 1977, o sea que comprende 30 años con más crisis que auges. No están incluidas por lo tanto las décadas de la “Suiza de América” porque sino el promedio sería mucho más alto, y la situación actual, por  lo tanto, relativamente peor.

No se precisa tener mucha memoria para acordarse de como terminan estas historias.

 

 

[1] La lana solo lavada varía siempre aproximadamente en un mismo porcentaje que el total, porque corresponde a la lana de corderos –una proporción más o menos constante del total- cuya escasa longitud de mecha no permite el peinado

[2] En los primeros 10 meses del 2006, las importaciones de lácteos prácticamente duplicaron las de todo el 2004.

[3] Las tres menciones anteriores pertenecen a declaraciones radiales hechas por la senadora y los ministros con motivo del subsidio del boleto de transporte de pasajeros financiado con el precio del gasoil

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