Carta abierta a Kid Gragea

Noviembre 2002

Sr. Director de Búsqueda: amparado en la Ley de Prensa que protege a los orientales honestos de los lenguaraces, solicito se publique la siguiente nota en el espacio y con el formato habitual con que se edita la columna “No es broma”.

Sr. Gragea: una segunda y más atenta lectura de su especie “Disparar no es cobardía…” publicada el 26 de octubre pasado, me permitió constatar un malintencionado juego de palabras, que me había pasado desapercibido en la primera. En efecto, creo percibir que los nombres de “Eleurico Massano Queltren”, “Alarico Masmano Metens” y “Chiquitico Guzzano Reptens” no pertenecen a personas reales, siendo apenas un retorcido y cacofónico intento de enlodar la imagen del Dr. Frederic Afanasso Presten, renombrado escriba que dejara muy en alto los prestigios del periodismo rioplatense en muchas partes del globo, en particular en tierras aztecas.

Indague Sr. Gragea, investigue. Es la obligación del periodista que dice ser. Se enterará que el Dr. Afanasso, abogado de trayectoria pulquérrima, periodista de pluma flamígera, disfruta del reconocimiento de los desposeídos -única forma de retribución que le interesa- por su incansable y desinteresada lucha por la causa de la verdad y la justicia. Combatiente enhiesto de los abusos que el poder pueda perpetrar en cualquier parte del mundo, ha recibido, como no podía ser de otra manera, ataques injustos y agravios gratuitos por parte de los genuflexos ante el poder, que lamentablemente, abundan por igual en ambos hemisferios.

No me corresponde ejercer la defensa de tan ilustre tribuno. Sobradas condiciones lo adornan como para poder defenderse sin apoyos foráneos. Además, como dicen en México –tierra que lo añora y cuyos tribunales esperan su retorno– “todo ofrecido sale mal”. Pero como conozco su estatura moral, su dimensión ética, lo sé incapaz de rebajarse a mojar su pluma en la misma charca en que sus detractores se solazan.

Espero Sr. Gragea, por el bien del periodismo nacional, que Ud no forme parte de esa gleba a la que la envidia aguza el sentido de la insidia. Espero estar equivocado, que haya sido un exceso de suspicacia de mi parte, el que me haya llevado a conclusiones precipitadas. Si ese es el caso, comprenda que el insigne ciudadano al que me refiero despierta este tipo de defensas apasionadas como la que acá esbozo, dictadas, más que por la razón, por la admiración sin límites, por el agradecimiento ante tan abnegada, permanente y desinteresada defensa de los mejores valores de nuestra sociedad.

Pero si estoy en lo cierto, exijo de Ud, Sr. Gragea, la aclaración inmediata, la rectificación inequívoca –acorde con el estilo del Dr. Afanasso– de que en su infeliz artículo no existió la más mínima referencia, voluntaria ni casual, que intentara macular la acrisolada trayectoria de tan insigne ciudadano.

Sin otro particular, lo saluda

Un lector indignado

Carta enviada al Semanario Búsqueda, que no fue publicada

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.