Medio siglo, si señor,
Que noveles veinteañeros
En el suelo sanducero
Derramaban su calor
Hoy queremos con amor
Dedicarle al Mariolo
De recuerdos un tesoro
De quien fuera, se los digo
Como profe buen amigo
Y un amigo con decoro.
Y llegó nomás la escuela
Pal gurisito asustado
De zapato bien lustrado
Al que acompaña l’abuela
Pero a’él no lo consuela
La promesa de’aprender
Pues de grande quiere ser
Por lo menos domador
Casero o’esquilador
¡Ser criollo es su deber!
Porqu’el piensa ser peón
De su abuelazo, don Pepe
Con el overo, su flete
Que ya tiene redomón
Chicuelo, medio rubión
Prefiere’estudiar los bichos
De las plantas, los caprichos
O el vuelo’e la mariposa
Dejar la ciudad ruidosa,
De Risso’aprender los dichos!
Sigue la vida, más luces
Y tras la escuela, el liceo
Como ciencia’e lo campero
La biología’lo seduce
Tras lagartos y ñanduces
Hay moléculas y genes
Que’irá’estudiando’en los trenes
P’algún campo en vacación
Palpitando la ilusión
De mejorar los planteles.
Y después la Facultad
De Agronomía, por supuesto,
Fue modelando a un maestro
En Zootecnia de verdad
Ovinos de calidad
Y mucho laboratorio
Con trabajo de escritorio
Para ensayos diseñar
Y producción mejorar
De lana y corderos gordos
El posgrado, la docencia,
La experiencia y difusión
La buena investigación
Obligada referencia
Pero ante todo la ausencia
De soberbia o de desplantes
Siempre mirando adelante
Sano acreedor del país
Del criollismo, la raíz
De humanidad, desbordante.
Y en su periplo vital
Junto’al investigador
Va’el gurí recorredor
De trampas pa cardenal
Va el tropero’ocasional
En su overo’escarciador
Prolijo inseminador
Del Ombú’hasta’el Aguapey
Aplicando en buena ley
Lo que’enseñó el profesor.
Es que por sus venas fluye
El arte del escultor
Del médico salvador
De arquitecto que construye
Junto a Marta constituye
Yunta pareja y leal
Como Gardel, magistral
Pedazo de nuestra tierra
De sus valles, de sus sierras,
Como’un compendio oriental!
Pero en el mundo, por suerte
No todo son animales
Ni los trabajos rurales
Del cordero’vida o muerte
L’amistad es lo más fuerte
Ya lo dijo Cicerón
Festejemos la ocasión
Como’a Mariolo le gusta
¡Una parrilla que asusta
Buen güisqui y buen sauvignon!
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Hasta acá había llegado
El verso en tono festivo
Que a Mario habría divertido
Si los hubiera escuchado
Pero el destino ha borrado
La reunión y la alegría
Y a Mario y su simpatía
No podemos abrazarlo
Solo queda recordarlo
Como’un ejemplo de vida.
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Mariolo y Carlitos
En el cuento “Un zorzal en la cina cina” Mario relata su primera incursión en la gauchería, yendo a caballo de Tranqueras al Queguay grande, pasando por Batoví y acampando en Valle Edén, lugar de nacimiento de Gardel. Allí tiene un sueño donde se le aparece el Gardel-niño, y se da el encuentro con el tropero Xirú Báez, nieto de doña Perpetua, partera que asistió a la niña-madre de Gardel. “Conchabado” de tropero, Mario recibe de un conocedor de primera mano, la auténtica historia del origen del cantor, del drama que lo perseguiría a lo largo de su existencia, por ser producto de la violación de una niña perpetrada por su cuñado, el caudillo político local.
En Valle Edén acampaste
Costas del Jabonerías
Con rumbo a las gaucherías
Que desde gurí buscaste
Con Gardel niño soñaste
Sesteando’en el sausalito
Te contó Xirú al tranquito
El drama de aquel cantor
Que fundió’en un corazón
A Mariolo con Carlitos
Como erudito en la obra gardeliana, Mario da una notable lección a los organizadores de un Día del Patrimonio dedicado a “homenajear las tradiciones rurales y gauchescas” en las que Gardel no había sido tenido en cuenta. Allí Mario demuestra con pruebas abrumadoras que Gardel fue, en sus inicios como cantor, un gran creador y difusor de la música autóctona, temática que siguió desarrollando durante toda su carrera, incluso cuando ya era el máximo cultor de la música ciudadana al ser el creador del “tango canción”, que fuera en sus inicios puramente instrumental.
Y Gardel moldeó tu oído
A las canciones camperas
Gatos, cifras y rancheras
Que de gurí’has aprendido
Pero después has seguido
Con la milonga y el tango
Qu’en los salones o el fango
De la vida son muestrario
Aún en verso estrafalario
De poetas de bajo rango
No faltaron las críticas “desde la academia” a la dicción gardeliana, por la presencia en sus versiones de “furcios” que constituirían pruebas de su escasa cultura. Mario recurre a sus dotes profesorales para explicar la función identitaria que los mismos desempeñan (como los puntos “fallidos” de los maestros persas en el tejido manual de alfombras), a la vez que nos regala, a partir de su extraordinaria erudición, una selección por momentos hilarante de algunos de ellos. No desconoció Mario (porque él también lo poseía) el “don de gentes” que fue una señal de identidad de Gardel, quien grabó algunos temas de dudoso valor artístico, que sus inigualables versiones convertían en éxitos, para dar una mano al autor, que era un amigo “en la mala”.
“Con santo sacro celo
Tu imagen adoré”
Dijo el Mago pero usté
No se trague ese anzuelo
Porque Mario con desvelo
De profesor o de santo
Nos explicó qu’en el canto
Del zorzal hay una mula
Y por gusto él disimula
Qu’es “con celo sacrosanto”
La eterna discusión con los “hermanos” que prefieren que sea francés antes que reconocer la evidencia de que era uruguayo… También en este tema Mariolo pone las cosas en su lugar. Después de demostrar cabalmente el nacimiento de Gardel en Tacuarembó, y las circunstancias sociales que llevaron al ocultamiento de este hecho por intereses espurios vinculados a su herencia y sus derechos de autor, ignorando las reiteradas declaraciones en vida de Carlitos sobre su origen uruguayo, Mario reconoce a la Argentina como la patria artística del cantor, sin desconocer el estrecho y permanente vínculo entre Gardel y la cultura musical uruguaya.
“Nacido en Tacuarembó,
Padre y madre conocidos”
Dijo Gardel, dolorido
A todo el que preguntó
Y Mariolo nos contó
El drama de aquel cantor
Que vivió con el dolor
De ser hijo no querido
De una niña y un bandido
Pero sin par trovador.
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