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Décimas del regreso

De nuevo estoy en el pago
Después de andar media vida
Persiguiendo la escondida
Tranquilidad de conciencia
Preguntándole a la ciencia
Preguntándole al destino
Por donde pasa el camino
Que debemos transitar
Para poder encontrar
La razón de la existencia

Un sacerdote me dijo
Que Dios era la respuesta
Que’n sus leyes manifiesta
Lo que debemos hacer
Qu’evitar, que promover
Para que triunf’el amor
Sin embargo, por error
O por la humana maldad
Viola el cura esa verdad
Y Dios aumenta el dolor

La religión desechada
Al no cumplir sus promesas
Me dirigí con presteza
A ideólogos prominentes
Que afirmaban, eminentes
La verdad liberadora
Que’al ser humano valora
En su justa dimensión,
Sin dios, sin explotación
Cual ciencia niveladora

El filósofo mostró
No conocer al’humano
Si creyó que con su mano
Promovería la justicia
Ignorando la malicia
Y el gusto por el abuso
En su discípulo puso
El poder de gobernar
Porque de nuevo, al mandar,
El fuerte su ley impuso

Si manda la burocracia
O el poder sacerdotal
No habrá educación real
Y así’el pueblo no razona
La justicia no pregona
El ideario de igualdad
De igual oportunidad
Aunque nazca’en el arroyo
Blanc’o negro, hembra’o criollo/Parejos y en libertad

Prefiero que cada cual
Con sus uñas que se rasque
Para tragar que lo masque
Y no lo pida en la boca
Si es poco lo que le toca
Que se esfuerce’n progresar
Sin pedir ni reclamar
Al que sudando triunfó
Porqu’entonces, creameló
Nos volvemo’a empantanar

La solución es más fácil
O imposible, según mire
Y atienda que lo que sigue
No lo voy a repetir
El secreto está en seguir
Cada cual un trillo’honesto
Sin poner de manifiesto
Ambiciones desmedidas
Ni pretender que’n su vida
Lo glorifiquen por esto

Y aquellos que se destaquen
Si lo tienen merecido
Que disfruten, se los pido
Sin pisotear al de abajo
Que sigue con su trabajo
Pa’darle a su gent’el pan
Junto a los muchos que van Peleando a la suerte perra
Que su vida es una guerra
En la que nada les dan

Y’un olorcito a zorrillo
Que viene desde’l leñero
Me recuerda, sensiblero
Mis juegos, cuando gurises
Fiesta de niños felices
Que no conocían el mal
Bajo una luz cenital
Sin frío y sin calor
Con un trino, silbador
De calandria y cardenal

Mientras sigo mi camino
Voy conociendo’a mi gente
Ahora se que no es prudente
Querer el mundo cambiar
Me conformo con andar
Al sobrepaso’e mi mora
La calandria ríe o llora
Pero yo no sé llorar
En cambio puedo apreciar
El milagro de l’aurora

Piedra Sola, Abril 2014

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