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Carne de lobizón

El “loco” Melo era andante. Recorría a pie toda la región limítrofe de los departamentos de Tacuarembó y Paysandú, llegando al sureste del de Salto, con llegada a todas las estancias del pago y base en Piedra Sola, donde le daban “quedada” en un galpón de la estación de AFE. Con un pajilla invierno y verano encasquetado hasta los ojos, hacía alguna changuita en el pueblo con lo que iba tirando.

Hombre de pocas palabras, y con poca gente. Uno era el Charo Fernández, que un día le preguntó por su origen.
-Nosotros éramos un lot’e gurises y mi vieja nos crió sola, como lavandera. No era fácil parar la olla, cualquier cosa que conseguía iba pa’dentro. Un viernes cazó un lobizón.

-¿Y se lo comieron?
-¿No lo vamo’a comer? Eso sí, amargaza la carn’e lobizón…

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