Un aviso radial de Médica Uruguaya, entre una serie de consejos para conservar la salud, nos recuerda que “utilizar el celular manejando es tan peligroso como hacer la ruleta rusa”. No conozco estadísticas de muertes por celular, pero las probabilidades son claras respecto al otro peligro: uno de cada seis, se vuela los sesos.
Haciendo una estimación muy conservadora, si 6 mil compatriotas usan diariamente el celular manejando, y suponiendo en forma igualmente conservadora, que en todos los casos van solos en el auto o vehículo que manejan, tendríamos, por lo menos, 1.000 muertos diarios por esta razón, unos 365.000 al año, y dado que nuestro crecimiento demográfico es nulo, en 10 años habríamos desaparecido como nación.
Espero que se trate de una desmesura publicitaria. Porque sería muy triste que el Estado Oriental, que venció los apetitos de más de un Imperio, que se repuso a décadas de cruentos enfrentamientos fraternos, termine extinguido por el uso de esos supuestamente inocuos aparatejos.
Si el riesgo en cambio, es real, urge la intervención del Estado. Definiendo quién puede tener celular y quien no, cuanto, con quién y en que horarios puede utilizarlo, cuantos sms puede emitir y recibir diariamente, cuantas hectáreas deberán tener y cual será el emplazamiento de los vertederos de celulares viejos, y por supuesto, ser el único productor y distribuidor de los aparatos, asegurando así la minimización de su poder genocida.
La experiencia irá definiendo nuevas áreas de acción estatal, para asegurar el éxito de esta política frontalmente opuesta al capitalismo consumista. No busco sembrar alarmismo, pero si dar un alerta ante la eventual presencia de un enemigo solapado. Atentos compañeros y compañeras.
Internet, Enero 2013