En ambos casos, se trata de recopilaciones a partir de distintas lecturas, en diferentes épocas, y por lo general no tengo registrado el autor, aunque entre los primeros sé que alguno pertenece a Julio Cortázar y algún otro al guatemalteco Augusto Monterroso. Competencias y desafíos entre escritores o en Talleres Literarios, han sido la fuente de estas ingeniosas manipulaciones de las letras y las palabras.
Un palíndromo, según la Real Academia Española, es una “Palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda”.
Algunas palabras que reúnen dicha condición son relativamente sencillas, como “yatay” o “anilina”, e incluso alguna muy breve frase también, como “Roma, amor”. Pero a mayor extensión, mayor complejidad:
- Atar a la rata
- Somos o no somos
- Se van sus naves
- Anita lava la tina
- Onís es asesino
- No di mi decoro, cedí mi don”
- Dábale arroz a la zorra el abad
- Allá, cada gorda drogada calla
Los anagramas en cambio, son, también según la RAE, una “Transposición de las letras de una palabra o sentencia, de la que resulta otra palabra o una sentencia distinta”
La más conocida es la de ARGENTINO/IGNORANTE. Menos conocido es que además admite otra formulación: ANTI NEGRO
Pero la más ingeniosa que he visto, es la de la confesión de una joven a su progenitor o, más probablemente, a su confesor: “PADRE, SIETE MOZOS son responsables de mi embarazo”. “ESPERMATOZOIDES” es el anagrama de la primer parte de la frase anterior.
Abril 2012