No es cosa nueva esto de las crisis, las burbujas y los inversores chinos. En mis tiempos mozos, bailando el pericón en un beneficio de la Escuela de Piedra Sola (varios ciclos económicos atrás) intercambié estas “relaciones” con la china que me acompañaba:
Dice el gaucho (taimado, provocador, con un rictus anticíclico en su rostro dibujado a hachazos):
“Si ves venir una crisis
Más gorda que tu madrina
Relojiate’un inversor
Que venga desde la China”
Contesta la china (ladina, querendona, con un requiebro picaresco a pesar de su semblante recesivo):
“Ni lo conozco a ese mozo
De apelativo’inversor
Pero a un gaucho economista
Lo puedo amar con ardor”
Quedó el dicho: “Más pretendido que inversor chino…”