Cuenta Edmundo Rivero en sus memorias, que en sus tiempos mozos inició su carrera artística como guitarrero acompañante de cantores de tango, de barrio y almacén.
Uno de ellos, hombre templado en la escuela antigua, tenía entre su repertorio al tango “Margarita Gautier” que en uno de sus versos dice “…he llevado el ramillete de camelias ya marchitas, que aquel día me ofreciste como emblema de tu amor…” pero el cantor siempre decía en su interpretación “…he llevado el ramillete de camellas ya marchitas…”
Un día el joven Rivero tomó coraje, y con mucho tacto le hizo ver al cantor su error, incluyendo sus derivaciones surrealistas. El hombre se le enojó, y le respondió “que era de cantores maricones decir “camelias” en vez de “camellas”, que él no decía “calies” cuando tenía que decir “calles”…